Los delegados de los partidos abogan por un sistema confiable y permanente para las elecciones del futuro
El gasto de al menos 3,453 de millones de pesos que ha hecho la Junta Central Electoral (JCE) para comprar nueva tecnología en cada proceso electoral de los últimos 15 años puede considerarse como un dispendio de recursos públicos o como una inversión necesaria para la democracia, según el punto de vista.
Los delegados que representan a los partidos políticos ante la JCE, algunos de los cuales han vivido los convulsos momentos políticos en que se llevaron a cabo estas licitaciones, interpretan de manera distinta el gran sacrificio que se ha hecho históricamente en equipos que se usarían un día y que, en algunas experiencias, no funcionaron en ese momento clave.
Critican la forma «alegre», «desacertada», e improvisada en que, entienden, se implementaron esos equipos, aunque están de acuerdo en la necesidad de automatizar procesos y la implementación de un sistema definitivo que no deba ser renovado cada año