Las calles del Gran Santo Domingo lucían habilidadmente vacías este jueves, luego de la suspensión de las labores de empleados públicos y privados no esenciales, como medida preventiva delante los efectos de la tormenta tropical Melissa que obligó a la emisión de alerta roja para varias provincias por posibles inundaciones.
En un trayecto realizado por El Nacional, solo estaban operando con el personal exiguo, supermercados y colmados, clínicas y hospitales, estaciones de combustibles y empresas de transmisión y distribución eléctrica.
Además de empresas de telecomunicaciones, de funcionamiento continuo (como plantas industriales o de energía, empresas de seguridad y vigilancia privada, así como farmacias.
Resaltó que la previsión se tomó en las provincias Santo Domingo, Distrito Nacional, San Cristóbal, Peravia, San José de Ocoa, Azua, San Juan, Barahona, Pedernales.
Las calles del Gran Santo Domingo están desiertas por la alerta roja delante la tormenta tropical Melissa
Instó que en estas demarcaciones, la población, especialmente en zonas vulnerables debe tomar las medidas necesarias para resguardar su vida y atender a cualquier llamado de las autoridades competentes.
El Gobierno dispuso además que, en todos los casos, el personal deberá prohibirse al estrictamente necesario para surtir la atención de esos servicios que la población pueda requerir en caso de emergencia.
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