Los líderes mundiales no han rematado contener el avance del cambio climático apelando a que los países actúen pensando en el adecuadamente popular. Sin secuestro, la aniquilamiento con Irán y la costosa crisis energética derivada del conflicto han llevado a algunos expertos a proyectar que el egoísmo y el nacionalismo podrían, paradójicamente, aclarar una vía más probable para proteger el planeta, al incentivar a las naciones a colocar por energías renovables propias en superficie de servir de combustibles fósiles importados.
Refinerías bombardeadas, rutas de transporte naval interrumpidas para el petróleo y el gas natural licuado, y un subida de los precios del combustible deberían señalar el camino, incluso a los gobernantes más reacios, cerca de un futuro más libre y sin combustibles fósiles, esperan algunos expertos.
Pero otros se muestran desdeñosos y señalan que la misma especulación surgió y luego pronto perdió fuerza, tan recientemente como con la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Eso llevó a algunos países europeos a sustituir el gas por un carbón aún más contaminante.
“Se manejo de una postura ilusoria”, afirmó Rob Jackson, sabio del clima de la Universidad de Stanford que estudia las emisiones globales de dióxido de carbono.
El presidente de Naciones Unidas sostendrá lo contrario el lunes.
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