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Shawell Peña

Todo comienza con una de estas frases “Yo nunca haría eso” o “La gente ya no tiene educación” ¿Cuántas veces lo has dicho? ¿Y cuántas veces terminaste haciéndolo? En muchas ocasiones nuestras acciones contradicen nuestras palabras. Juzgar toma segundos, pero ¿admitir que hacemos lo mismo? pues, puede ser que nunca se dé.

Muchas de las acciones que se critican son tan comunes que pasan desapercibidas, por lo que en algún momento hemos caído en alguna de estas situaciones.

Decir “ya voy saliendo” o “estoy llegando”: es una de las más comunes. En realidad, muchas veces todavía seguimos en casa, buscando las llaves o incluso apenas estamos entrando al baño.

Revisar el celular mientras hablamos con alguien: es otro hábito muy frecuente, con el que damos la impresión de que lo ocurre en la pantalla es más importante que la conversación o la persona con la que mantienes “la conversación”. Lo curioso es que, cuando alguien hace exactamente lo mismo con nosotros, solemos sentirnos ignorados o molestos.

Dejar los mensajes en “visto”: abrimos la conversación pensando responder en un momento, pero entre tantos quehaceres, se olvida y pueden pasar desde horas, hasta días. ¡Ay! Pero si somos nosotros que esperamos respuesta vemos el famoso “visto” como una forma de ignorarnos.

Criticar el exceso de uso de las redes sociales: “Este muchacho se la pasa ‘pegado’ en ese celular” es una frase recurrente, pero muchas veces no nos percatamos que llevamos horas deslizando el dedo por Instagram, TikTok o escribiendo en Whatsapp, sin siquiera notar cuánto tiempo ha pasado.

Rebasar o no dar paso a otros conductores: seguro lo haz hecho una y otra vez, convencido de que avanzarás más rápido, a pesar de estar en un tapón que no se mueve. 

Quejarse de los spoilers: odiamos que nos hagan spoilers de series que ni siquiera hemos iniciado. Pero, a veces nos gana la emoción y  terminamos revelando de más sin darnos cuenta mientras comentamos una serie o una película.  

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Por admin