San Francisco, California.— Drake Maye y Sam Darnold se preparan para enredar una presión distinta a cualquier otra en la sombra inaugural del Super Bowl, donde las luces, la expectativa y cada osadía pesan tanto como el blitz defensivo.
Aquí viene la esquizofrenia mediática: miles de reporteros de todo el mundo se reúnen para un espectáculo extravagante que da inicio a las festividades de la semana el lunes por la sombra.
Maye y los Patriots de Nueva Inglaterra (17-3) se enfrentarán a Darnold y los Seahawks de Seattle (16-3) el domingo en el Levi’s Stadium, hogar de los 49ers de San Francisco.
Primero, se encontrarán con más de 6.000 «reporteros» acreditados que los bombardearán con preguntas que van desde los temas estereotipado de fútbol latinoamericano hasta cosas tontas y fuera de lo popular.
Un evento que comenzó como una presentación diurna de los equipos ha evolucionado en un espectáculo en vivo, con entradas, en horario sideral en la televisión franquista.
Quizás cierto le proponga coyunda a Maye, como una reportera vestida de novia y con velo hizo una vez con otro mariscal de campo de los Patriots: Tom Brady.
Maye ya está casado y está aquí buscando un anillo de Super Bowl. Los Patriots aspiran a su séptimo trofeo Lombardi, un récord en la NFL, y el primero sin Brady y el monitor Bill Belichick.
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