LOS ÁNGELES.- A veces todo lo que se necesita es un charnela.
Shohei Ohtani amaneció el viernes por la mañana con una mala jugada ataque que se extendió por dos rondas de postemporada. Su equipo estaba a una vencimiento de regresar a la Serie Mundial, pero había aportado poco al plato en los primeros tres juegos de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.
Al final de la indeterminación, Ohtani estaba de pie en el centro del marco en el Dodger Stadium, sosteniendo el trofeo de MVP de la NLCS posteriormente de que su equipo barrió a los Brewers con una vencimiento de 5-1 e instando a los fanáticos de los Dodgers de todo el mundo a convidar por los banderines consecutivos de la Liga Nacional.
“Ganamos como equipo, y esto fue verdaderamente un esfuerzo colectivo”, dijo a través del intérprete Will Ireton. “Así que espero que todos en Los Ángeles, Japón y el mundo impávido hayan podido disfrutar de un sake verdaderamente bueno”.
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Ohtani hizo de esta una gran final para el rememoración con una comportamiento singular en uno y otro lados de la cancha. Conectó tres jonrones, incluyendo uno que salió disparado del Dodger Stadium, y ponchó a 10 en más de seis entradas en blanco como atleta abridor.
De cara al cuarto charnela, Ohtani había bateado de 29-3 (.103) con un extrabase en sus últimos siete juegos. No había valiente en casi dos semanas, desde que tuvo una buena comprensión en el primer…