En la última década, la economía dominicana se ha vuelto cada vez más dependiente de la importación de productos agropecuarios para satisfacer la demanda alimentaria interna, debido a que la producción, aunque se ha duplicado, no ha logrado cubrir completamente el crecimiento del consumo de la población.
De acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura, entre 2015 y 2025 la producción agropecuaria nacional pasó de 167.8 millones a 346.7 millones de quintales, para un crecimiento de 106.6 %, equivalente a un aumento absoluto de 178.9 millones de quintales.
Este desempeño evidencia que el aparato productivo del país ha logrado crecer a lo largo del tiempo, enfrentando las diferentes crisis e incertidumbres nacionales y globales surgidas en ese lapso de diez años.
Sin embargo, el incremento significativo de la producción quedó prácticamente igualado por el aumento del consumo de la población. Este indicador se elevó de 187.6 millones a 388.6 millones de quintales, para un salto de 107.1 %, lo que representa un aumento absoluto de 200.9 millones de quintales.
Las estadísticas del Ministerio de Agricultura indican que, en términos simples, la economía dominicana produce el doble que hace diez años, pero también consume un poco más del doble.
El comportamiento de la serie también muestra un punto de inflexión en 2020, cuando tanto la producción como el consumo registraron una caída, en un contexto marcado por la disrupción económica global. A partir de 2021, el sector entró en una fase de expansión acelerada, con aumentos pronunciados que elevaron la escala del sistema agropecuario en pocos años.
Brecha alimentaria
Los datos también señalan que este crecimiento paralelo no ha significado autosuficiencia. La brecha entre producción y consumo se amplió considerablemente en lugar de cerrarse en la última decada.
El déficit alimentario rondaba los 19.8 millones de quintales en 2015 y, una década después, ascendió a 41.9 millones en 2025. El resultado muestra que se duplicó en un 111 %, equivalente a una variación absoluta de 22 millones de quintales, lo que ha obligado, en efecto, a una mayor dependencia de los mercados internacionales para garantizar el abastecimiento.

Importación productos agropecuarios
Ante este escenario, las importaciones han jugado un papel cada vez más determinante. En la última década el volumen pasó de 32.1 millones de quintales en 2015 a 52.4 millones en 2025, para un incremento de 63.1 % o 20.2 millones de quintales adicionales.
Esto confirma que una parte importante del abastecimiento nacional depende del mercado internacional, especialmente en un contexto de consumo en expansión.
Los años en que más productos agropecuarios se importaron fueron 2023 y 2024, con 45.7 millones y 53.2 millones de quintales, respectivamente. No obstante, en el año pasado, estas importaciones experimentaron una caída interanual del 1.4 %.
Exportaciones
En contraste, las exportaciones han seguido una tendencia descendente. En 2015, el país enviaba al exterior 12.3 millones de quintales de productos agropecuarios. Sin embargo, a finales del año pasado esa cifra se redujo a 10.6 millones en 2025.
Este desempeño muestra una caída de 14 %, equivalente a una variación absoluta de 1.7 millones de quintales. La reducción indica una reorientación del sistema productivo hacia el mercado interno, lo que limita la capacidad del país para competir o colocar excedentes en el exterior.
Entre 2015 y 2021, las exportaciónes agropecuarias reportan un promedio por encima de los 12 millones de quintales, siendo en el 2019, en el que registraron la mayor cantidad, con 13.7 millones. El declive aparece a partir del 2022, cuando diminuyeron a 11.1 millones y, luego a 9.5 millones en el año siguiente.
Las exportaciones mostraron una mejoría en 2025 respecto al 2024. Esta pasaron de 9.5 millones a 10.6 millones quintales, para un aumento de 10.7 %.
Los datos muestran un sector agropecuario en expansión, pero con desequilibrios estructurales. Aunque la producción alcanza niveles históricos, no logra cerrar la brecha con el consumo, mientras las importaciones ganan peso y las exportaciones pierden terreno.
Así, la última década deja una conclusión clara: República Dominicana ha logrado crecer en su capacidad productiva, pero ese crecimiento ha venido acompañado de una mayor dependencia del exterior para sostener su seguridad alimentaria.