Las puertas metálicas de las funerarias están cerradas
Los haitianos en medio del luto se debaten entre el dolor, la resistencia y las negociaciones con criminales. Desde 2024, cementerios históricos como el Gran Cementerio de Puerto Príncipe han sido tomados por bandas que extorsionan a los dolientes y las familias ya no pueden enterrar a sus muertos sin pagar un precio altísimo.
«Estamos asistiendo a una transformación radical del duelo haitiano. Las prácticas colectivas que daban sentido a la muerte han sido desmanteladas por la lógica del miedo y la extorsión. Es la muerte de la muerte,» advierte Jean Wilner Jacques, doctor en antropología y experto en cultura funeraria caribeña.
A solo unos metros de la Avenida Jean-Jacques Dessalines, en el corazón de Puerto Príncipe, la vida se ha esfumado de la Rue de l´Enterrement, el tradicional epicentro de los servicios funerarios, según testimonios recogidos desde hace meses en la zona.
Las puertas metálicas de las funerarias están cerradas, los «corbillards» (autos fúnebres) ya no circulan, y el silencio es interrumpido solo por el paso ocasional de una ambulancia que se esconde en callejuelas vecinas para evitar miradas criminales. seguir leyendo