Empezaron como un truco para que obreros tailandeses no se durmieran en plena noche de trabajo. Casi cincuenta años después, las bebidas energéticas han fichado a Kim Kardashian, han cambiado el negro flúor por el rosa pastel y se han colado en el imaginario juvenil como el combustible oficial de una generación que no puede permitirse frenar. LEER MAS.




